El Innerdance es un espacio de recogimiento y expansión, podríamos decir un viaje hacia dentro para volver a casa. Es una práctica que nos ayuda a sanar la herida de la desconexión, recordándonos que no somos algo separado de la naturaleza: somos naturaleza misma.
Desarrollado por el maestro filipino Pi Villaraza, el Innerdance es una experiencia de profunda escucha interna que nos invita a confiar en lo que sentimos. En un mundo que nos empuja constantemente hacia afuera, esta práctica nos ofrece una pausa: un espacio seguro donde el cuerpo puede expresarse sin juicio y la conciencia puede expandirse con suavidad.
A través del sonido, la presencia y la apertura, el cuerpo recuerda su sabiduría natural. Porque el cuerpo humano nunca está separado: dialoga constantemente con el entorno, con los otros cuerpos, con la tierra misma. Está en permanente relación y, en consecuencia, en permanente transformación.
En Mahila, Dídac Puig facilita y sostiene este espacio con respeto, sensibilidad y cuidado.