"El cuerpo recuerda lo que la mente intenta olvidar".
Gabor Maté (médico y escritor especializado en el tratamiento de adiciones y trauma).
Hay una sabiduría callada en el cuerpo. Una memoria silenciosa que se expresa cuando no nos permitimos sentir. Cuando nos acostumbramos a decir que “todo está bien”, incluso cuando algo dentro de nosotras grita que no lo está.
El Dr. Gabor Maté ha observado una y otra vez cómo muchas mujeres —por condicionamiento, cultura o supervivencia— aprendemos desde pequeñas a priorizar las necesidades emocionales de los demás. Antes que las propias. A ponerse en segundo, tercer o último lugar, sin apenas notarlo. No porque no tengamos valor, sino porque hemos sido educadas para ser “buenas”. Para cuidar. Para sostener. ¿Te suena?
Esa presión de ser siempre amables. De estar disponibles. De no molestar. De no fallar. De no decir que no.
Hay una línea invisible que muchas cruzamos sin saberlo: la que separa el amor del autoabandono. La que convierte el cuidado en carga. La empatía en agotamiento. La responsabilidad afectiva en una cárcel emocional donde sentimos que no podemos decepcionar a nadie, aunque eso implique traicionarnos a nosotras mismas.
Pero la sabiduría milenaria del yoga, y más recientemente la neurociencia, confirman que el cuerpo no miente. Y cuando la mente ha aprendido a olvidar, a racionalizar, a minimizar, es el cuerpo quien deja constancia. Quien dice “basta”.
La propuesta de este mes no es un llamado a dejar de cuidar. Es un recordatorio de que tú también necesitas cuidado. Que no estás aquí para sostenerlo todo sola. Y que no hace falta llegar al límite para ser merecedora de cuidados y descanso.